Que aunque el huracán
te haya arrasado,
sigas meciéndote
cuando llegue la brisa.
Sientes,
aun habiéndote roto
y temas cortar,
pero me parece
un precio mísero
para un corazón
tan inmenso.
Viviendo todo al límite
te enfrentas
una y otra vez
a lo exiguo.
No tornes el vuelo;
haces el cielo
demasiado bonito,
pintando un arcoíris
donde los pájaros
se habían olvidado
de cantar.
Sientes
por encima de todo
por debajo de la piel;
encuentro mi abrigo,
contigo
no temo al invierno.
